OPINIÓN: Cuando el arquero vuela

En algunos partidos, la actuación del arquero se deja ver de manera espectacular y para muchos sus atajadas alcanzan el mismo valor que un gol al último minuto. Y claro, todos los amantes del fútbol ponen en debate cuál fue la mejor por su ejecución o por su importancia en relación al tiempo de juego. Es entonces cuando nacen los listados, todos subjetivos, sobre quién es el mejor guardameta del planeta, tanto en la actualidad como en toda la historia del balompié.

Entre las diversas atajadas de los distintos hombres que ocupan o ocuparon esta posición, Marc Ter Stegen, arquero del Barcelona, me regaló un vuelo infinito que le permitió ahogar el grito de gol de André Silva. Esa estirada por unos segundos me hizo pensar que en el Camp Nou la ley de gravedad no ejercía su fuerza sobre el portero alemán, quién después de tremendo esfuerzo dejó el balón botando cerca del palo derecho, que fue rematado por Franco Vázquez y tenía destino de gol, pero con una velocidad envidiable para un deportista de su altura y peso, el arquero culé evitó la caída de su arco por segunda ocasión en menos de 10 segundos.

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Foto: Twitter/@mterstegen1

Y es que cuando el arquero vuela de esta manera y realiza tal acto que raya con lo sobrenatural, el corazón del hincha se paraliza y los propios jugadores que están en campo quedan sorprendidos por lo que sus ojos acaban de presenciar. El vuelo de un igual a ellos, que por un pequeño instante logra los aplausos de todos y les da la oportunidad a los fotógrafos de sacar una espectacular foto. Así pues, que todos los arqueros del mundo sigan volando, retando a la gravedad, ganando millones de aplausos y miles de fotos increíbles.