¡Sálvese quien pueda!

Hoy he citado para comenzar, el título de un libro escrito por Andrés Oppenheimer, periodista argentino reconocido por ser uno de los «intelectuales más influyentes en Latinoamérica». ¿Qué tiene que ver esto con fútbol? ¡NADA! Sencillamente, el título de este libro, se ajusta a la medida del tema que trataremos y que seguramente ya muchos tuvieron la oportunidad de conocer, al menos superficialmente.

Este martes 12 de marzo en la W Radio, el ex árbitro de fútbol Harold Perilla visitó el espacio radial dirigido por la periodista Vicky Dávila, esto con la intención de realizar una serie de denuncias e irregularidades que tuvo que vivir durante su época activa como juez del fútbol colombiano. «Acoso, corrupción y abuso», fueron las palabras que más se escucharon durante las intervenciones de Perilla, y otros ex árbitros más que le acompañaron como el caso de Julián Mejía, Carlos Chávez y Javier Reina.

Los más «salpicados» por estas presuntas denuncias de corrupción, acoso sexual y laboral, fueron Óscar Julián Ruiz e Ímer Machado; dos de los ex árbitros más reconocidos e influyentes que ha tenido el fútbol profesional colombiano en los últimos años. A pesar de estar retirados de su actividad, Ruiz y Machado han continuado con labores administrativas, siempre inmersos en el tema arbitral.

Harold Perilla: «El señor Óscar Julián Ruiz me acosó terriblemente durante un Sudamericano disputado en Chile. Tuve episodios de depresión que también afectaron a mi familia».

Según los colegiados que visitaron las instalaciones de La W Radio, todas las denuncias y evidencias han sido llevadas a la Fiscalía, por lo que no hay mucho más que puedan hacer en esta batalla legal que hasta ahora parece comenzar, y a la que debemos estar muy pendientes, haciéndole su respectivo seguimiento para que al final no vaya a pasar como ocurre en el 90 % de los casos con la justicia de este país, NADA.

Imagen del Diario AS COLOMBIA
Harold Perilla, árbitro colombiano. Foto: Twitter/@WRadioColombia

Es triste e indignante, saber que hechos tan oscuros puedan salpicar el entorno de un deporte tan bello y genuino que siempre nos ha unido, y que despierta pasiones en miles de personas que esperan y confían, en que los entes que lo rigen, hagan todo de manera transparente y honesta, dos palabras que cada día se alejan más del léxico de los colombianos.

A los señores Ruiz y Machado, que salgan a dar la cara; que entreguen sus versiones, porque hasta que no se declare lo contrario, son inocentes y poseen su derecho a una legítima defensa.

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Hace unos días fue el fútbol femenino, hoy les toca a los árbitros… ¿Qué más sigue? ¿Hinchas? ¿Jugadores? ¿Técnicos? A las jugadoras de las selecciones Colombia, ACOLFUTPRO les expresó su apoyo en esta justa lucha por sus derechos. Así mismo, los jugadores cuentan con esta misma entidad para solucionar todos los problemas legales que se presenten durante sus carreras deportivas. ¿Y a los árbitros? ¿Esos que nunca se pueden equivocar, que no les han permitido profesionalizarse pero que les exigimos excelencia? ¿Quién da la cara por ellos? Si es que según ellos mismos, los altos mandos que en teoría deberían defenderlos, ya están contaminados. Por ello vuelvo al título de esta columna, para decir con náuseas y mucha intranquilidad, que estamos en el país del «SÁLVESE QUIEN PUEDA».

Si usted es árbitro y está leyendo esto; no tenga miedo, hable, estamos para ayudarlos, para que tengan una voz y comiencen a ser más visibles. Si trabajamos unidos, podemos empezar a limpiar tanta «mugre» que se nos ha ido metiendo por debajo de la puerta en los últimos años. Los esperamos…

Por: El Var Central