OPINIÓN| ¿Dos tipos de Messi?

Acabadas las dos fechas de partidos amistosos, dejaron en boca de muchos el momento que hoy pasa la Asociación de Fútbol Argentino y en un caso más puntual, la Selección Argentina.

carlos rojas
Carlos Rojas – Periodista Balón Central

La sorpresiva derrota de la albiceleste 3-1 a manos de Venezuela y la pobre actuación en la victoria 1-0 frente a Marruecos, dejaron en el ojo del huracán a los dirigidos por Lionel Scaloni y claramente a Lionel Messi como eje principal.
Como ya se habrán dado cuenta, el artículo va enfocado hacia qué pasa con la producción futbolística de Messi en su selección, su “talón de Aquiles”, la gran diferencia entre él y su compatriota Diego Armando Maradona. Se dice que Messi no siente la camiseta de la selección, que otro Messi es el que juega para la Argentina, que en todos los años vistiendo esa camiseta no ha logrado nada para su país. Estoy escribiendo esto después de ver el partido en el que el Barcelona empató heroicamente 4-4 con el Villareal y para mí ese partido reflejo lo que pasa con Messi tanto en su club como en la selección.

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El astro argentino entró al partido en el minuto 61 cuando iban perdiendo 3-2, al rato el Villareal metió el 4-2 y el encuentro parecía liquidado. Messi frotó la lámpara y de tiro libre puso el 4-3 al minuto 90, al instante Luis Suárez puso el agónico 4-4 que rescató el punto. La pregunta que se harían todos después de esto sería: ¿por qué Messi no hace esto en la selección? ¿Por qué con la albiceleste desaparece cuando están perdiendo?. Bueno, es algo que me animo a decir, es problema de su entorno. Claramente una selección es muy distinta a un club, en las selecciones solo se entrenan 2 o 3 veces antes de los partidos, en el club se entrena toda una temporada para obtener resultados; en una selección como bien lo dice su nombre, se seleccionan los mejores de ese país para formar un conjunto, en un club eliges a los mejores del mundo y de ahí formas un equipo, cosas muy distintas que influyen en el juego.

Ahora, es cierto que lo que influye Messi en la Argentina es mucho menos de lo que le proporciona al Barcelona, el foco siempre está en él, es un imán, el juego se centra en él, pero con intérpretes diferentes. Bien lo dijo Javier Mascherano (ex jugador de la Selección Argentina y del Barcelona), en su entrevista hecha por FOX: “Está claro que Leo está acostumbrado a jugar un fútbol totalmente diferente al de la Selección. El Barcelona basa todo su juego en la estructura, es académico. El jugador ahí lo sabe casi todo, pero el llegador tiene poco que enseñar, solo matices, porque los jugadores lo aprenden todo desde chicos. Es un futbol tan académico, en una estructura, y que más allá del resultado se juega así, Leo ha vivido eso siempre. Por eso cuando viene a la Argentina tiene que lidiar con cambios de entrenadores, ideas, uno presiona, otro repliega, no es fácil. La Selección Argentina no es fácil. Lo de afuera parece que brilla, pero tenemos que poner la misma vara para comparar lo de afuera y lo de adentro”.

Y la opinión es cierta, ya se sabe que la Asociación Argentina de Fútbol (AFA), no está pasando por su mejor momento, ni económicamente, ni mucho menos directivamente. Argentina desde el 2014 ha pasado por muchos entrenadores como el “Tata” Martino, Edgardo Bauza, Jorge Sampaoli, entre otros. Los procesos no duran y no hay una idea clara sobre el cómo llevar a la selección, a pesar de eso han llegado a tres finales consecutivas: Mundial Brasil 2014, Copa América Chile 2015 y Copa América Centenario USA 2016, tres finales que por razones futbolísticas ninguna la han podido ganar. Para nadie es un secreto que si Higuaín hubiera anotado esa opción de gol clara que tuvo en el primer tiempo de la final del mundial, las excusas sobre que Maradona es mejor por tener una Copa del Mundo hubieran acabado.

Aun teniendo grandes figuras en sus filas como Sergio Agüero, Gonzalo Higuaín, Ángel Di María, Paulo Dybala, no se ha podido encajar un buen plantel y la muestra de que los procesos sirven es el encabezado por Alejandro Sabella que fue la del Mundial del 2014, jugaba mejor y tenía un sistema claro que le permitió llegar a la final de ese torneo; no es lo mismo abrir la cancha y buscar una pared (guardando las proporciones) con Nicolas Tagliafico que con Jordi Alba, o buscar un pibote claro con Benedetto que con Luis Suarez. En el partido contra el Villareal, la remontada la lidero Messi, pero cada uno de los jugadores del Barcelona pone su granito de arena. La falta para el gol de Messi de tiro libre la ocasiona un compañero, y estaríamos hablando solo del gol de tiro libre en la derrota del equipo cule, si Luis Suarez no hubiera sacado ese espectacular remate al minuto 93 para empatarlo. Tal vez este articulo suena a defensa de Lionel, pero tengamos en cuenta los contextos, las formas, los intérpretes, está bien, Messi tiene la batuta, pero no todo lo tiene que hacer el.