Osaka y Thiem: de promesas a reyes de Nueva York

Tras dos semanas de competencia en el centro tenístico de Flushing Meadows, se definieron los campeones del US Open 2020. Con nuevos horizontes, espíritu joven y aires de renovación, Naomi Osaka y Dominic Thiem levantaron el trofeo y dejaron un claro mensaje en representación de las nuevas generaciones sobre el futuro inmediato del deporte blanco.

Osaka posa con la camiseta de Los Ángeles Lakers, en homenaje a su ídolo ya fallecido, Kobe Bryant. Foto: Twitter/@usopen

En medio de la pandemia por el Covid-19, se pusieron en duda diferentes eventos del deporte internacional con el objetivo de salvaguardar la salud de los protagonistas y así mitigar la gravedad de las consecuencias para volver a las canchas en el menor tiempo posible. Uno de esos torneos fue el US Open, último Grand Slam del calendario habitual, el cual ante los múltiples casos confirmados en los Estados Unidos y La Gran Manzana tuvo que ser evaluado en manos de sus dirigentes para determinar el veredicto final sobre su realización, sin embargo, con el esfuerzo y las medidas tomadas por la USTA, se logró llevar a cabo y mantener en pie el espectáculo.

Al ser un certamen atípico por las circunstancias extradeportivas, hubo diferentes sorpresas incluso desde antes de comenzar, como las ausencias de Roger Federer, Rafael Nadal y Simona Halep, y a lo largo del camino desde derrotas inesperadas hasta retiros por lesión y descalificaciones. Pese a ello, un grupo específico tomó las riendas, tanto en los hombres como en las mujeres, y fue el de los jóvenes, pues de principio a fin sus representantes no solo se encargaron de que el torneo estadounidense tuviera el nivel de siempre y conservara la misma emoción, sino también de que los aficionados intentaran olvidar la no presencia de los grandes para poner su foco en ellos.

Thiem se convirtió en el segundo austríaco en levantar un Grand Slam después de Thomas Muster, quien ganó Roland Garros en 1995. Foto: Twitter/@usopen

En la rama femenina, quien finalmente se quedó con la gloria fue Naomi Osaka, una joven de 22 años que buscaba ratificar su entrada a la élite del tenis, sí, ratificar, pues esta japonesa ya contaba con dos títulos de Grand Slam (US Open 2018 y Australia 2019), y quería uno más. En esta edición, comenzaría a escribir un nuevo capítulo de éxito luego de dejar en el camino a Misaki Doi, Camila Giorgi, Marta Kostyuk, Anett Kontaveit y a las revelaciones locales Shelby Rogers y Jennifer Brady para medirse en el juego final ante Victoria Azarenka, ex número uno del mundo.

A inicio de este partido, el panorama no fue el mejor para la nipona, pues cayó 1-6 en el primer set tras solo 27 minutos de juego, sin embargo, con el pasar del tiempo mejoró su movilidad y cambió su forma de impactar la pelota para ganar profundidad, complicar a la bielorrusa y tomar el control de las acciones. Finalmente, Osaka terminaría llevándose el encuentro cumbre luego de ganar los dos últimos sets 6-3 y 6-3 y rompería un nuevo récord, esta vez al convertirse en una de las cinco jugadoras más jóvenes en ganar sus tres primeras finales de Grand Slam de forma consecutiva y la única en tener la posibilidad de superar a Mónica Seles, quien ganó seis.

Tras la consagración, la asiática aseguró el tercer puesto en el ranking WTA, aunque este no es su objetivo final, pues la mira la tiene puesta en recuperar la primera posición que supo ocupar en enero de 2019.

Este es el sexto título para Naomi Osaka desde su llegada al circuito profesional. Foto: Twitter/@usopen

Por el lado de los hombres, quien se llevó todas las miradas fue el austríaco Dominic Thiem, un jugador que, pese a no ser uno de los más jóvenes (27 años), llegó a suelos neoyorquinos en búsqueda de un sueño: ganar por primera vez un título de Grand Slam. A diferencia de Osaka, su historial en finales de este tipo de competencias no era favorable, pues las tres finales que disputó (2 en Roland Garros y 1 en Australia), las perdió a manos de Rafael Nadal y Novak Djokovic, sin embargo, esta tuvo que ser oportunidad para dejar de ser solo una promesa del tenis.

Desde la primera ronda se mostró sólido, y a partir de ahí comenzó a eliminar rivales como Marin Cilic, Félix Auger Aliassime, Alex De Minaur y Daniil Medvedev, casi todos “nuevos” baluartes, excepto el primero, para llegar nuevamente a una definición, solo que en esta ocasión ante otro oponente: su amigo Alexander Zverev, a quien vencería en un maratónico partido a cinco sets con parciales de 2-6; 4-6; 6-4; 6-3 y 7-6. Con esta victoria, Thiem también escribió su nombre en la historia, pues se convirtió en el primer jugador en 70 años en ganar el US Open luego de perder las dos primeras mangas y en el primer campeón debutante de un Grand Slam desde Marin Cilic en 2014.

El pupilo del chileno Nicolás Massú llegó a su 17° título en la ATP. Foto: Twitter/@usopen

De esta forma, dos nombres distintos, el de Naomi Osaka y Dominic Thiem, se estamparon en la historia del tenis. Pero no solo ellos brillaron, pues fue un torneo hecho y defendido por todos los jóvenes. El Big Three no fue protagonista esta vez, y la nueva sangre aprovechó su oportunidad para demostrar que el relevo generacional viene en camino. Restan Zverev, Medvedev, Rublev, Shapovalov, De Minaur, Khachanov, Coric y muchos más. ¿Quién será el próximo en dar el siguiente paso?